Phileas Fogg es un hombre de la clase alta, que siempre tiene la misma rutina todos los días, y es por eso que el francés Jean Passepartout decidió trabajar para él. Pero justo el día que le contrató, hubo un robo. En el club al que Phileas solía ir hablaron sobre él, y dijeron que, con ese dinero, se podía dar la vuelta al mundo. Phileas calculó que se tardaría ochenta días, lo que los demás no creyeron, así que decidieron apostar. Durante su viaje, Phileas y Jean tendrán muchas aventuras, algunas que les favorecerán y otras que no tanto.
Este libro al principio me parecía muy aburrido, ya que usaba un lenguaje un tanto extraño, y me costaba comprender a lo que se referían. Pero, a medida que lo avanzaba, me era más fácil comprender la historia, y se me hizo más divertida.
